jueves, 9 de octubre de 2014

Novena de los novios - Día 9

Novena de los novios 
a la virgen de Schoenstatt

Día 9



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

“NADA SIN TI,MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;



NADA SIN NOSOTROS”.

Novena de los novios - Día 9

Novena de los novios - Día 8

Novena de los novios 
a la virgen de Schoenstatt

Día 8



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

“NADA SIN TI,MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;



NADA SIN NOSOTROS”.

Novena de los novios - Día 8

Novena de los novios - Día 7

Novena de los novios 
a la virgen de Schoenstatt

Día 7



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

“NADA SIN TI,MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;



NADA SIN NOSOTROS”.

Novena de los novios - Día 7

Novena de los novios - Día 6

Madre querida, tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt, venimos a ti con ilimitada confianza a implorar tu ayuda para obtener de Dios lo que humildemente pedimos.

Tu Hijo te entregó a nosotros como Madre y estableció en la Cruz esta unión eterna. Por eso, arrodillados a tus pies te rogamos, tu protección y ayuda.

 Tú que has llevado a cuestas grandes penas y permaneciste fiel al pie de la Cruz, tú que eres salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y ayuda de los cristianos, obtén  de tu Divino Hijo la respuesta  a nuestra plegaria.

Contagianos de tu gozo para que podamos repetir alegremente tu Magnificat y pregonemos la piedad de Nuestro Señor por toda la eternidad.
Amén

 Sexto Día: Respuesta de Dios a María
Al lamento de María en el templo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?” su hijo respondió: “¿No sabes que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?” (Lucas 2:49).

María no estaba preparada para tal respuesta. ¡Ah, cómo la ha de haber afligido! No sabía ni qué pensar. Todo el pesar de los últimos tres días volvió a reflejarse en su corazón: las noches de insomnio, la angustia y la incertidumbre de su hijo extraviado. Y luego El, con la cabeza en alto, lleno de esplendor y divina hermosura, parado enfrente de ella, dio su respuesta que lastimó muy profundamente el fondo de su maternal corazón. María había encontrado a su hijo, pero al mismo tiempo se dio cuenta de que lo había perdido. Desde el momento en que Su Padre Celestial tenía primera potestad en el corazón del hijo, su corazón maternal tenía que tomar un lugar secundario. Ella, al unísono con Jesús diría “sí” a la voluntad del Padre. María no pudo comprender de inmediato lo que Jesús dijo, pero guardó cuidadosamente aquellas palabras en su corazón. ¿Acaso tú te encuentras en una situación semejante? Tal vez tú también has perdido a un hijo y la incertidumbre acerca de uno de tus seres queridos ha traído pesar a tu corazón. O tal vez has perdido hogar y posesiones o has visto al sol de tu felicidad  ponerse tras de la tumba. ¿Has perdido tu salud? O a lo mejor la paz en tu corazón, ¡quién sabe, a lo mejor Dios mismo!. Pero si lo que has perdido son bienes terrenales, entonces entrégate completamente a la voluntad de tu Padre Celestial. Tal vez no hayas entendido la lección que Dios te quiere enseñar por medio de este sufrimiento. Sin embargo, estás consciente de la presencia de tu Padre Celestial por encima de ti y de todo a tu alrededor, cuidándote. Así pues, no te enojes con Dios. Haz lo que María: medita, reza y aguarda, confiado en la Divina Providencia. Los planes divinos son de amor y sabiduría. María también te comprende, especialmente ahora que te hallas rodeado de dificultades. Manténte cerca de Dios y agárrate fuertemente de la mano de tu Madre Celestial. En cualquier incertidumbre, ruégale a María:

Yo no sé el camino, Tú lo conoces bien.

Eso me da paz y tranquilidad

más allá de lo que yo puedo expresar;

nada en el mundo ha sido tan claro:

el que confía en María no confía en vano.

PLEGARIA

Madre querida, Tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt: Obtén para mí la virtud de una profunda confianza en Dios y la gracia de aceptar la voluntad de Dios siempre como la mejor y la más alta. Yo pongo toda mi confianza en ti y te ruego fervientemente que nunca me abandones y que obtengas de  Dios lo que yo humildemente pido. Amén (Menciónalo aquí en silencio).

EJERCICIO

Hoy no te quejes de los sacrificios. Al contrario, recuerda que tú también debes ocuparte de las cosas de tu Padre, haciendo su sabia y divina voluntad.




Lee tus intenciones en este momento.

Y rezamos:
 Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria y Magníficat



Oración de los novios a la Virgen

Madre Nuestra:
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo
que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.

Haz que, abriéndo nuestros corazones merezcamos
la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para desarrollarnos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

Amén.



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

"NADA SIN TI MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
 NADA SIN NOSOTROS"

Amén

Novena de los novios - Día 5

Madre querida, tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt, venimos a ti con ilimitada confianza a implorar tu ayuda para obtener de Dios lo que humildemente pedimos.

Tu Hijo te entregó a nosotros como Madre y estableció en la Cruz esta unión eterna. Por eso, arrodillados a tus pies te rogamos, tu protección y ayuda.

 Tú que has llevado a cuestas grandes penas y permaneciste fiel al pie de la Cruz, tú que eres salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y ayuda de los cristianos, obtén  de tu Divino Hijo la respuesta  a nuestra plegaria.

Contagianos de tu gozo para que podamos repetir alegremente tu Magnificat y pregonemos la piedad de Nuestro Señor por toda la eternidad.
Amén

Quinto Día: El Lamento de María
“Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?” (San Lucas 2:48)

Tú llevas a cuestas una carga muy pesada. Apenas ayer, a pesar de todas tus preocupaciones, hiciste un gran esfuerzo para ser alegre y agradable. Tal vez trabajaste para otro hasta estar rendido. Ahora vuelves a ser el mismo con tus problemas. Hay algo muy dentro de ti que quisiera levantarse y demandar una respuesta a la eterna pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué he de ser yo?…

Eso es simplemente humano, pero no debes amargarte en tu duda. Además, debe servirte de consuelo el saber que la misma Virgen María tuvo la misma duda: ¿Por qué nos has hecho esto? (Lucas 2:48). Dime, ¿hay alguna cosa que pueda hacernos sentir más cerca de María que esta humana manifestación de  preocupación maternal, o en todo caso, todos los otros incomprensibles eventos de su vida, aún al pie de la Cruz? Calladamente ella estuvo parada ahí, sin quejarse. Ahora tú preguntas ¿por qué todo el terrible sufrimiento, las decepciones, el dolor? ¿hay algún propósito en todo esto? Hay un verso que dice: Cuando el dolor y el sufrimiento tus compañeros son el Padre Celestial te está diciendo “Ven, acércate a mi corazón”.

Es que el amor de Dios hacia ti es aún mayor ahora que ha permitido que sufras. Por medio de ese dolor ha querido purificarte, apartarte de las cosas mundanas y acercarte a Él. Sé que has de decir “Dios me está castigando” y has de creer que cuando sufres pacientemente porque entonces es como si cargaras su propia cruz. Sin embargo, deberías aceptar tu sufrimiento con verdadero espíritu de penitencia, pues cada uno de nosotros tiene muchas razones para pagar por tus propios pecados y los de los demás.

Por medio del sufrimiento y del dolor puedes borrar, aquí en la tierra, parte del castigo temporal que te espera por tus pecados. Esto también es prueba del amor de Dios. Por lo tanto, el sufrimiento y el dolor se convierten en peldaños de la escalera de tu salvación y santificación. Pero hay aún un significado más profundo en tu dolor: el dolor cuando se sufre resignadamente amolda tu alma a la imagen y semejanza de tu Salvador Crucificado. Amando a Jesús, como seguramente tú lo haces, ¿no quisieras asemejarte un poquito más a El? Lo que es más, a través del dolor y las penalidades de esta vida, tienes una maravillosa oportunidad de adquirir preciados méritos para la eternidad. Algún día, a la hora de morir, te regocijarás por las ocasiones en que, como el oro, fuiste purificado con el fuego del sufrimiento, y por los momentos en que, como Cristo, caíste al suelo bajo el peso de la cruz. Los momentos de placer y de prosperidad no te darán ningún consuelo en este momento. Pero bendito eres tres veces más, si has soportado las pruebas que la vida te ha puesto en unión con Dios.

Tu sufrimiento también te ofrece la oportunidad de ser un apóstol y ayudar en la salvación de muchas almas. Podríamos decir que la Madre Tres Veces Admirable y Reina Vencedora de Schoenstatt te sale al encuentro y te dice “dame todos tus sacrificios, dolores y penas para poder ofrecérselos a Dios. Ellos serían fructíferos en la salvación de almas y en la reconstrucción del mundo de acuerdo con los planes de Cristo”.

¿Acaso puedes negarle esto a la Madre de Gracia de Schoenstatt? ¿No te gustaría llegar a ser una víctima de amor, a través de tus esfuerzos y sacrificios, con objeto de ganar muchas gracias para las conversiones?

Mira dentro de ti y fíjate si Dios y Nuestra Madre Tres Veces Admirable, Reina y Vencedora de Schoenstatt no están tratando de despertar en ti un espíritu de sacrificio y acción heroica. Tal vez el significado del dolor te sea un poco más claro ahora. Sin embargo, puedes acudir a María con absoluta confianza. Puede ser que Dios haya permitido tu dolor para que conozcas el poder y la bondad de María. ¡Confía en ella como un niño! Entre más confíes, más lograrás. Como dice este rezo:

Ofrécele tu dolor y tus penas a María.

Ella dará consuelo a quien en su amor confía.

PLEGARIA

Madre querida, Tres Veces Admirable, Reina y Vencedora de Schoenstatt: en tu sufrimiento has buscado a tu hijo y lo has encontrado. Todo tu dolor lo has resumido en esta frase: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?”; a ti traigo todas mis preocupaciones y te ruego con todo el fervor de mi corazón que obtengas para mí las gracias que te pido. Que la divina voluntad de Dios se haga sobre todas las cosas. Amén.

EJERCICIO

Repite esta idea hoy: “Mi sufrimiento tiene un profundo significado y Dios hará lo que sea mejor”.





Lee tus intenciones en este momento.

Y rezamos:
 Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria y Magníficat



Oración de los novios a la Virgen

Madre Nuestra:
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo
que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.

Haz que, abriéndo nuestros corazones merezcamos
la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para desarrollarnos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

Amén.



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

"NADA SIN TI MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
 NADA SIN NOSOTROS"

Amén

Novena de los novios - Día 4

Madre querida, tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt, venimos a ti con ilimitada confianza a implorar tu ayuda para obtener de Dios lo que humildemente pedimos.

Tu Hijo te entregó a nosotros como Madre y estableció en la Cruz esta unión eterna. Por eso, arrodillados a tus pies te rogamos, tu protección y ayuda.

 Tú que has llevado a cuestas grandes penas y permaneciste fiel al pie de la Cruz, tú que eres salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y ayuda de los cristianos, obtén  de tu Divino Hijo la respuesta  a nuestra plegaria.

Contagianos de tu gozo para que podamos repetir alegremente tu Magnificat y pregonemos la piedad de Nuestro Señor por toda la eternidad.
Amén


Cuarto Día: Respuesta Jubilosa de María en el Magnificat
“Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1: 46-47)

¿Qué tiene que ver el himno de alabanza de María con nuestra Novena y el grito suplicante de nuestro corazón en busca de una respuesta a nuestra súplica? Con el corazón henchido de alegría, María proclamó las grandes obras de Dios. Ella no pensaba en que era la favorita de Dios. Su alegría se desbordaba al mundo entero, cuya redención había llegado “por generaciones y generaciones es su misericordia…El ha exaltado a los humildes…ha saciado a los hambrientos con buenas cosas” (Lucas 1:50). Ella estaba jubilosa por el bien que vendría a otros. En la vida práctica también. María revelaba en su totalidad una actitud de ansiedad para ayudar a los necesitados. Tan pronto como el milagro de milagros sucedió y el hijo de Dios había asumido forma carnal en su vientre, ella no permaneció recluida para adorar al Dios de su corazón, al niño de su vientre, sino que rápidamente se fue a casa de Isabel, donde puso manos a la obra. En qué forma tan humana se reveló la Santísima Virgen. Fue ahí, al servicio de otra persona, que cantó su glorioso Magnificat.

Tal vez la Santísima Virgen nos pueda dar alguna enseñanza en su Magnificat. Ella nos habla de servir y ayudar desinteresadamente? ¿Por qué no tratar, a pesar de nuestras propias penas y preocupaciones, de llevar un poquito de felicidad a otros y de ser verdaderamente amable y caritativo con la mirada, con palabras y con hechos? Roguemos por otros. Haciendo esto pronto descubriremos que nuestra propia pena pierde mucha de su amargura; aprendamos a olvidarnos de nosotros mismos y encontraremos profunda felicidad en medio de nuestros sufrimientos, tal como lo ha escrito San Pablo “Yo reboso de alegría en mis tribulaciones (2Cor. 7:4)”.

PLEGARIA

Madre Santísima, Tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt: Tú has cantado tu Magnificat porque el Señor te eligió como Madre, y porque por medio de tu maternidad te convertiste en Sierva de todos. Obtén para nosotros la gracia de cargar nuestro  sufrimiento con alegría y de servir siempre a otros con la esperanza de que Dios me conceda mi petición a través de tu poderosa intercesión. Oh Madre, Tres Veces Admirable y Amantísima Reina. Amén.

EJERCICIO

Trata de ser alegre y amigable en tu trabajo hoy. Usa todas las oportunidades para servir a otros.





Lee tus intenciones en este momento.

Y rezamos:
 Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria y Magníficat



Oración de los novios a la Virgen

Madre Nuestra:
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo
que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.

Haz que, abriéndo nuestros corazones merezcamos
la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para desarrollarnos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

Amén.



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

"NADA SIN TI MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
 NADA SIN NOSOTROS"

Amén

Novena de los novios - Día 3

Madre querida, tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt, venimos a ti con ilimitada confianza a implorar tu ayuda para obtener de Dios lo que humildemente pedimos.

Tu Hijo te entregó a nosotros como Madre y estableció en la Cruz esta unión eterna. Por eso, arrodillados a tus pies te rogamos, tu protección y ayuda.

 Tú que has llevado a cuestas grandes penas y permaneciste fiel al pie de la Cruz, tú que eres salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y ayuda de los cristianos, obtén  de tu Divino Hijo la respuesta  a nuestra plegaria.

Contagianos de tu gozo para que podamos repetir alegremente tu Magnificat y pregonemos la piedad de Nuestro Señor por toda la eternidad.
Amén


Tercer Día: El Espíritu Santo Alaba a María por medio de Isabel
“Bendita seas tú, porque has creído” (Lucas 1:45-46)

En el primer día de esta Novena aceptamos nuestros sufrimiento como un mensaje del Padre. En el segundo día tratamos de someternos a Dios, nuestro Padre Celestial como un niño. Con María, la Bendita Madre de Dios, le hemos dado nuestro “sí”, con la ciega confianza de que la voluntad de tu Padre ha planeado nada menos que lo mejor para ti, aún cuando El mande penas amargas. Hoy presenciamos el encuentro bendito entre María e Isabel. Nos maravillamos ante las palabras del Espíritu Santo que pronunció Isabel: “y cómo es que he merecido que la Madre de Dios venga a mí?” “Y bendita tú, que has creído”.

¿Qué fue lo que creyó María? Creyó en el poder Supremo de Dios, y nunca dudó que para lograr sus planes, El puede inclusive romper las leyes de la naturaleza. Realmente El había hecho cosas grandes e incomprensibles en María, ella podía cargar al Hijo de Dios bajo su Corazón, y llegar a ser madre sin perder su virginidad. ¡Sí, bendita eres tú porque has creído! Recordemos que esas palabras del Espíritu Santo, en los labios de Isabel fueron también pronunciadas para nosotros. Sí, como María, nosotros también podemos creer, el buen Dios es todopoderoso y está listo, a petición de María, a ayudarnos también si es para nuestra salvación, aún si requiere un milagro. ¿Acaso no es este un destello brillante de esperanza?

El que María es nuesera Madre es un hecho maravilloso. Su más hermoso privilegio de Madre consiste en obtener favores de Dios para nosotros. “La Virgen María ha hecho el milagro” ha sido escrito miles de veces en los Santuarios y Basílicas de Nuestra Santísima Madre, la “Salud de los Enfermos”, el “Consuelo de los Afligidos”, la “Abogada de los Cristianos”. ¿Acaso no todos los Santuarios de la Gran Madre de Dios son testimonio de su gran amor maternal? Acaso no son prueba viviente de su poder? 

El mismo Cristo nos exhorta a creer fuertemente en la ayuda milagrosa de Dios, cuando nos dice: “Tened fe en Dios. Ciertamente yo os digo que cualquiera que diga a esta montaña LEVANTATE Y ARROJATE AL MAR sin dudar y creyendo firmemente en lo que diga, lo conseguirá. Por lo tanto yo os digo que todo lo que pidiéreis rezando, creed y lo recibiréis” (Marcos 11:22-25).

Benditos seremos si tenemoss fe en que Dios, por intercesión de María, nos concederá lo que pidamos siempre que sea para nuestro bien, o nos dará fuerzas para cargar nuestra cruz si acaso El, en su misericordia infinita, decide que no es para nuestro bien y no nos lo concede.

PLEGARIA

En tu poder y tu bondad confía, con sencillez filial el alma mía;

en ti, en tu hijo y en cada situación, confía ciego, oh Madre el corazón.

EJERCICIO

Practica la confianza de un niño todo el día.




Lee tus intenciones en este momento.

Y rezamos:
 Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria y Magníficat



Oración de los novios a la Virgen

Madre Nuestra:
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo
que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.

Haz que, abriéndo nuestros corazones merezcamos
la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para desarrollarnos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

Amén.



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

"NADA SIN TI MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
 NADA SIN NOSOTROS"

Amén

Novena de los novios - Día 2

Madre querida, tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt, venimos a ti con ilimitada confianza a implorar tu ayuda para obtener de Dios lo que humildemente pedimos.

Tu Hijo te entregó a nosotros como Madre y estableció en la Cruz esta unión eterna. Por eso, arrodillados a tus pies te rogamos, tu protección y ayuda.

 Tú que has llevado a cuestas grandes penas y permaneciste fiel al pie de la Cruz, tú que eres salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y ayuda de los cristianos, obtén  de tu Divino Hijo la respuesta  a nuestra plegaria.

Contagianos de tu gozo para que podamos repetir alegremente tu Magnificat y pregonemos la piedad de Nuestro Señor por toda la eternidad.
Amén


Segundo Día: Respuesta de María al Mensaje del Angel
“He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lucas 1, 37-38)

María en ese momento indudablemente estaba atemorizada ante lo que vio y oyó, atemorizada por el Angel, atemorizada seguramente ante la tarea sin precedente que Dios le asignaba, puesto que ella tan sólo deseaba ser la sierva, no la Madre del Redentor.

¡Todo aquello era tan completamente imprevisto para María! Ella deseaba permanecer virgen y ahora esto sería diferente. Pero no había mucho tiempo para reflexionar. La decisión tenía que ser rápida. El Angel permaneció esperando la respuesta, esa respuesta que determinaría los futuros planes divinos. Era la respuesta de la que dependía la Redención de todo el mundo.

María nunca se revistió de falsa humildad pretendiendo no poder hacerlo.  “Cuando el Angel le reveló que ella podía llegar a ser la Madre de Dios sin perder su virginal virtud, María no titubeó por un momento. Con una simplicidad infantil y depositando toda su confianza, pronunció estas palabras: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lucas 1, 37-38).

Ella nos demuestra que todo lo que nos sucede, el paternal amor de Dios lo permite, y por lo tanto su mirada está continuamente puesta en nosotros. El tan solo desea el bien, quiere que nos acerquemos a El. ¡Esto lo debemos creer con todo el corazón!

Recordemos que, como dijo San Pablo: “Para quienes aman a Dios, todas las cosas trabajan para su bien”. Todo lo que necesitamos es admitir con humildad nustra miseria, y elevar incesantemente nuestro corazón con plegarias a El. Ofrezcámosle, toda nustra vida a El.“Dios es Padre. Dios es Amor. Bueno es todo lo que El hace.”

Cuando todo te parezca falto de vida o de razón, repitamos con humildad, junto con María “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra” ¡Sí, Padre Celestial, hágase siempre tu voluntad, ya sea que me traiga dolor, pena o alegría.



Plegaria

Madre Santísima, Tres Veces Admirable y Reina de Schoenstatt, humilde doncella de Nazareth, obtén para mí la gracia de pronunciar un sincero, humilde y resignado SI en mi gran sufrimiento, enséñame a bajar la cabeza bajo la mano de Dios consciente de las palabras: Confía en el Señor como tu Madre Celestial te enseñara, entre más confíes en el Señor, El más bondad y piedad de ti tendrá.
Amén.

Lee tus intenciones en este momento.

Y rezamos:
 Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria y Magníficat



-------------------------
Ejercicio

Hoy pronuncia un deseoso SI a todo evento imprevisto que te sorprenda.
-------------------------


Oración de los novios a la Virgen

Madre Nuestra:
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo
que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.

Haz que, abriéndo nuestros corazones merezcamos
la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para desarrollarnos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

Amén.



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

“NADA SIN TI,
MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
NADA SIN NOSOTROS”.

Amén


Novena de los novios -Inicio

Novena de los novios 
a la virgen de Schoenstatt

Inicio

Quedan tan sólo 9 días para nuestra boda y queremos preparar nuestro corazón para ese hermoso momento de Alianza, por eso hemos decidido realizar esta Novena a la Virgen pidiendo que derrame sus gracias sobre nuestro corazón. Pedí vos también con nosotros la gracia de la Alianza a su corazón inmaculado y unamos muestra plegaria por todas las familias que necesitan ser renovadas en el Amor del Padre.

¡Nos encontramos en el regazo de la Mutter!



Día 1Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

“NADA SIN TI,
MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
NADA SIN NOSOTROS”.


Novena de los novios - Día 1

Madre querida, tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt, venimos a ti con ilimitada confianza a implorar tu ayuda para obtener de Dios lo que humildemente pedimos.

Tu Hijo te entregó a nosotros como Madre y estableció en la Cruz esta unión eterna. Por eso, arrodillados a tus pies te rogamos, tu protección y ayuda.

 Tú que has llevado a cuestas grandes penas y permaneciste fiel al pie de la Cruz, tú que eres salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y ayuda de los cristianos, obtén  de tu Divino Hijo la respuesta  a nuestra plegaria.

Contagianos de tu gozo para que podamos repetir alegremente tu Magnificat y pregonemos la piedad de Nuestro Señor por toda la eternidad.
Amén


Primer Día: Dios Saluda a María
El ángel del Señor anunció a María, y ella concibió del Espíritu Santo”.


¡Cuánta luz ha de haber rodeado a la Santísima Virgen en la Anunciación! ¡Qué gran misterio confió el Señor a su cuidado! La venida del Mesías se acercaba y aquella humilde doncella llegaría a ser su Madre. ¡Qué profunda emoción debe haber embargado a María cuando oyó lo increíble: que el Eterno Hijo de Dios quería hacerse uno de nosotros!

Preguntémonos, sin embargo, si acaso este evento trajo tan solo alegría y felicidad a la Virgen María. Claro que no, pues bien sabemos que la hora aguardada por tan largo tiempo traía consigo una profecía de muchísimo sufrimiento. Ella estaba familiarizada con las Escrituras, especialmente los pasajes referentes al Mesías quien, aún a costa de extremadamente dolorosos sufrimientos, quería redimir a un mundo tan profundamente sumergido en la culpa y el pecado. Entonces, ¿no tendría también su Santísima Madre que prepararse para un mar de sufrimientos?

Arrodillados silenciosamente frente al Señor, como la Virgen María, meditemos. El camino del cristiano no es un camino idílico lleno de fantasías que lo despegan de la realidad. Es un camino comprometido y lleno de entregas. Lo importante es descubrir que Dios viene a acompañarnos, tanto en el gozo, como en las adversidades. ¿Acaso nuestras cruces, cualquiera que estas sean, no son también saludos de Dios, mensajes del Padre Celestial para nosotros, sus hijos?


Tal como sucedió a la Virgen María, El espera también nuestro consentimiento. Así nuestro sufrimiento tendrá un profundo significado. Desde que Cristo murió, El permite que aquellos a quienes El ama participen en su muerte, para que así mismo se hagan partícipes de su gloria. Junto con Cristo debemos sufrir por nuestra propia redención y la de los demás.

Danos Señor en este nuevo tiempo que comenzamos la gracia de vivir en íntima Alianza con vos en cada momento. Que recibamos con la misma confianza todas las invitaciones que vienen de tu Nombre. Que celebremos con dicha tanto cuando te haces presente con gozo así como cuando debemos abrir nuestro corazón a la entrega. ¡Que tal como lo hizo María cantemos siempre llenos de Gozo tu Magníficat!



Plegaria


Madre Santísima Tres Veces Admirable Reina y Vencedora de Schoenstatt: Puesto que tú has caminado en la oscuridad de la fe ciega, sometida en todo tiempo a la voluntad del Todopoderoso, ayúdanos a encontrar siempre el amor de nuestro Padre Celestial. Intercede por mí para que Dios nos escuche y, si nuestra súplica tiene cabida en su Divino Plan, concédenos lo que pedimos

Lee tus intenciones en este momento.

Y rezamos:
 Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria y Magníficat



-------------------------
Ejercicio

Pon cuidadosa atención a todo lo que pasa a tu alrededor,
y tómalo como un Saludo de Dios.
-------------------------


Oración de los novios a la Virgen

Madre Nuestra:
En tu nombre hemos unido nuestros corazones.
Queremos que presidas nuestro amor;
que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo
que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.

Haz que, abriéndo nuestros corazones merezcamos
la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para desarrollarnos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos.
Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

Amén.



Día 1 - Día 2 - Día 3 - Día 4 - Día 5 - Día 6 - Día 7 - Día 8 - Día 9 -

“NADA SIN TI,
MADRE TRES VECES ADMIRABLE,
REINA Y VENCEDORA DE SCHOENSTATT;
NADA SIN NOSOTROS”.

Amén